La mayoría de los economistas están de acuerdo en que el libre comercio es la mejor manera de maximizar el potencial de crecimiento de un país, pero los funcionarios electos pueden tener otros objetivos en mente. Los aranceles y las cuotas protegen industrias específicas de la competencia extranjera, que pueden cumplir objetivos estratégicos u objetivos políticos. Ya sea por necesidades domésticas o por objetivos de política exterior, el proteccionismo comercial puede ser tentador para los formuladores de políticas.
Industrias protectoras
Las tarifas y cuotas pueden proteger a las industrias infantiles de la competencia global, lo que les permite crecer sin la amenaza de ser extinguidas por compañías extranjeras más maduras o avanzadas. También pueden usarse para proteger áreas que los países consideran de importancia estratégica. Por ejemplo, un país podría restringir las importaciones agrícolas para reforzar sus propios agricultores, no queriendo ponerse en una posición vulnerable donde tiene que importar todos sus alimentos. La manufactura de acero y la industria pesada también pueden ser beneficiarias de aranceles y cuotas de importación, ya que los líderes buscan mantener sus capacidades a la mano en caso de necesidad estratégica.
Trabajos de ahorro
Cuando las industrias están protegidas, los trabajos que las acompañan también están protegidos. Mientras que los economistas sostienen que esto evita que los trabajadores tomen empleos que son más beneficiosos para ellos mismos y para el país, concentrando la mano de obra y el capital en industrias ineficientes, eso es un pequeño consuelo para los trabajadores en una compañía automotriz que no es capaz de competir con los costos más bajos rivales extranjeros. Proteger los empleos puede ser un objetivo aún más importante para los gobiernos estatales y locales que enfrentan la pérdida de su base tributaria cuando un gran empleador cierra sus puertas.
Jugando limpio
A veces, las tarifas pueden beneficiar a una economía al garantizar que sus negocios tengan un campo de juego parejo. Por ejemplo, algunas tarifas se implementan como parte de las leyes antidumping, como reacción cuando una empresa con sede en el extranjero vende productos por debajo de sus costos o por debajo de lo que los vende por menos que en casa, en un esfuerzo por eliminar a los rivales y construir Su posición en el mercado para poder cobrar precios más altos posteriormente. Otros están destinados a proteger cuando la competencia no es igual. Si un país subsidia su industria automotriz y otro no, una tarifa puede evitar que esa discrepancia afecte injustamente a una industria nacional.
Objetivos de la política exterior
Los funcionarios también pueden usar aranceles y cuotas para cumplir con los objetivos de la política exterior, ya sea que se utilicen como una zanahoria o un palo. Las sanciones comerciales a menudo se utilizan como un paso por debajo del conflicto armado como un intento de disuadir el comportamiento no deseado de otros países. Si un país depende de las exportaciones de granos o de las ventas de automóviles en el extranjero como impulsores clave de su economía, la amenaza de aranceles o sanciones puede ser una gran disuasión. De manera similar, eliminar las barreras comerciales existentes puede ayudar a suavizar una negociación difícil con líderes extranjeros.